Para darle valor económico al producto o servicio que vayamos a ofertar, debo conocer primeramente cuánto me va a costar a mí hacerlo. Para así al menos fijar una meta mínima con la que pueda recuperar lo que gasté y después tener ganancias.
Para hacer esto debemos revisar e identificar cada uno de los elementos que intervienen hasta el momento en el que el cliente adquiere el producto. En el caso de los negocios comerciales es fácil saber el valor de venta al público ya que ellos adquieren un producto a un cierto precio y luego lo revenden a un precio más elevado, sin embargo con los negocios que producen sus propios productos es más complejo clasificar cada elemento.
Dependiendo de qué tan fácil sea identificar un elemento, los clasificamos en:
- Costos directos: Son todos aquellos elementos que son fáciles de identificar y cuantificar y que cuestan un valor determinado. Aquí hay: materia prima directa, mano de obra directa y materiales directos.
- Costos indirectos: Estos tienen la característica de que a pesar de que intervienen en el proceso de producción no son identificables de manera tan sencilla. Aquí hay: mano de obra indirecta, materiales indirectos, gastos indirectos.
Referencias bibliográficas:
- BENÍTEZ, O., (2018). Emprendimiento y Gestión 3 BGU, Quito, Ecuador, Editorial Didáctica.
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